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Nostalgia de ‘La Estrella de Patillal’ con Álex Palomo y ‘Son Vallenato’
- Publicado en Martes, 28 Febrero 2012 05:25
- Escrito por Ricardo Rondón
Fue epicentro y simiente de grandes figuras del vallenato como Peter Manjarrés, Alex Manga, Silvio y Romualdo Brito, Los Diablitos, Los Embajadores Vallenatos, Jairo Serrano, Franco Argüelles y Patricia Teherán, la recordada vocalista de Las Diosas del Vallenato, entre otros.
Estaba ubicada en el epicentro de lo que hasta hace dos décadas se conoció como Sears (hoy Galerías), en Bogotá, y se llamaba ‘La Estrella del Patillal’, regentada por Alex Palomo, monteriano él, curtido exponente y cultor del folclore, coleccionista y guacharaquero.
El acabóse matrimonial obligó a Palomo a vender la taberna, y a hacer nueva vida al frente del volante de un taxi, de eso hace 20 años, pero sin perder en ningún momento el nervio y el pulso por el buen vallenato, prueba de ello, la recapitulación que hizo hace ocho meses con sus viejos compadres de parranda, el cienaguero Hernán Cárdenas (quien en su época le hizo coros a Carlos Vives y a Miguel Herrera, y grabó con Álvaro Cabas), y el acordeonero sanjacintero José Aldana (quien grabó con Enaldo Barrera ‘Diomeditos’).
El resultado de este reencuentro, ‘Son Vallenato’, una agrupación que cuenta con la experiencia y el recorrido de tres entusiastas exponentes del folclore, como dice Palomo, “empeñados en hacer patria a través del arte musical”, con el esfuerzo y la tenacidad que significa grabar y trascender en un etapa crítica por la que atraviesa la industria discográfica.
‘Siempre juntos’ es el título de este primer álbum que va en camino, y que cuenta con la pluma de consagrados letristas como Omar Geles, Reynaldo ‘El Chuto’ Díaz, Dalmiro Díaz, Romualdo Brito, y el mismo Diomedes Díaz: un vallenato entre clásico, moderno, fusión y nueva ola, con temas como: ‘Ella es la morena’, en ritmo chandé, ‘Fruto divino’ (paseo nueva ola), ‘Consejos pa’mi mujer’ (merengue), y el clásico, ‘Golpe con golpe’, de Pastor López, en versión chandé.
Radicado en Bogotá hace 36 años, Palomo es guacharaquero desde la infancia, y en entrevista con Mundo Loco, nos puso al tanto de sus cuitas y añoranzas, como músico, tabernero y taxista.
Vaya personaje, caballero.
¿En qué época funcionó tu legendaria taberna, ‘La Estrella de Patillal’?
“De 1989 a 1994. Luego se la vendí a un señor de apellido Curbelo, pero no duró más de tres años”.
¿Es verdad que a las diez de la noche ya tenías que cerrar porque no cabía la gente?
“Sí, eran cuarenta mesas, y a esa hora ya estaban repletas, de jueves a sábado que abríamos. Y la gente afuera haciendo cola”.
¿Qué figurones del vallenato desfilaron por esa taberna?
“Ahí tocaron Los Betos, Patricia Teherán, cuando inició con las Diosas del Vallenato, Silvio Brito y Romualdo Brito, Los Zuleta, los Embajadores Vallenatos, Rafael Ricardo, Pablo Atuesta, y ahí también se hizo el Rey Vallenato Julián Rojas, al igual que Peter Manjarrés, que comenzó tocando caja, ¡ah!, y Pipe Pelaéz, que no tendría más de 20 años, cuando llegó con su guitarra”.
¿De casualidad no se asomó por esos lares el popularísimo y bohemio Jairo Serrano?
“¡Hombe!, Jairo tenía pieza propia ahí, era uno de los consentidos de la casa y tenía sus acciones fijas con la Licorera del Tolima”.
¿Qué se hizo Serrano que cualquier día se desapareció del mapa?
“Vive en el barrio Santa Isabel, en Bogotá: sigue con la música, cada año lanza una nueva producción y se conserva admirablemente. La voz la tiene intacta. En ‘La Estrella de Patillal’ se tomaba la tarima por su cuenta y era muy difícil bajarlo”.
¿Quebraste con el negocio?
“No, el asunto fue que yo me separé, y como era necesario repartir bienes, pues vendí la taberna cuando estaba en el curubito”.
¿Muchos vales en ese entonces?
“Cantidad. De taberna, la ‘Estrella de Patillal’ se estaba convirtiendo en una prendería: dejaban relojes, pulseras, anillos, cadenas y hasta chaquetas de cuero. Incluso, había artistas, hoy consagrados, que se subían a cantar por una botella de ron”.
¿Como quién?
“Fabián Corrales, que en ese tiempo estudiaba Odontología, y como casi todos los universitarios, andaba pelado cuando más le daba sed”.
¿Cómo recuerdas a Patricia Teherán?
“Cuando llegó a ‘La Estrella de Patillal’ tendría unos 22 años, una muchacha muy querida, además bonita, y con un gran talento. En ese entonces ella cantaba con su grupo, ‘Las Diosas’, y alternaba con José Aldana en el acordeón y Hernán Cárdenas, vocalista, que ahora hacen parte de ‘Son Vallenato’ conmigo”.
¿Qué se hizo ‘Toño Casete’, que buena fama hizo por grabar las parrandas vallenatas de los grupos más importantes, a lo largo y ancho del país, para vendérselas a los taberneros y a los seguidores del vallenato?
“Él falleció hará unos cuatro años de cáncer. Yo le compré mucha música en formato casete y también en Cd, que aún conservo. Hizo historia en todo el país, sobre todo en la Costa y en Bogotá, con su comercio musical”.
¿A qué te dedicas después de vender tu taberna y partir cobijas con tu mujer?
“Me fui con mi música a otra parte, y el desvare más a mano fue comprarme un taxi para trabajarlo, y con él, hasta el sol de hoy”.
Un cambio bien brusco: del bar al volante, ¿verdad?
“Claro, muy duro, imagínese, uno acostumbrado a la cheveridad, la buena ‘yuca’ y el buen trago, a pasar a recoger borrachos de media noche y tener el ojo pegado al retrovisor en caso de un puñal en la nuca. Pero esa es la vida y hay que hacerle frente”.
¿Y gran parte de esa discoteca vallenata fue a parar a la consola del taxi?
“Sí, en mi taxi sólo se escucha ‘yuca’, gústele o no al pasajero, y ahora más que nunca con nuestro primer trabajo musical, ‘Siempre juntos’, al ritmo de ‘Son Vallenato’”.
¿Sobra preguntarte que tu padrino musical es don Uldaríco Peña, el zar de los taxis?
“No es don Uldárico, es Miguel Sandoval, ampliamente reconocido en el gremio de los taxistas”.
¿Cuántas horas diarias frente al volante?
“Doce horas largas. Aquí dónde me ves, estoy dándole desde las 2 de la mañana”.
¿Y por la noche con el grupo?
“A la hora que nos requieran, para eso estamos”.
¿Y a qué horas duermes?
“Muy poquito, no más de cuatro horas”.
¿Qué dice tu mujer?
“Ella es de aguante..., y ya se acostumbró a la rutina”.
¿Y qué momentos sacas para brindarle los ‘servicios imprescindibles’?
“Para eso siempre habrá tiempo”.
¿Aprovechas cuando tienes ‘pico y placa’?
“Claro, ese el mejor día para ‘hacerle mantenimiento a la nave’”.
¿Tienes ‘llanta de repuesto’?
“Por ahora, no, porque la que tengo está nuevecita”.
¿Y cada cuánto sueles cambiarla?
“Cuando se nota el desgaste por tanto ‘kilometraje’”.
¿Pero no te importa ‘echarle aire’?
“No, con la ‘calibrada’ basta”.
¿Todo este recorrido de 20 años al frente del volante, no te ha inspirado un vallenato?
“La composición no ha sido mi fuerte. Lo mío es la guacharaca”.
¿Cuántas veces has salado el carro?
“Yo sí creo en eso, por ello a mi taxi le tengo mucho respeto, porque es el que me da de comer..., por ahora. Más adelante tengo mi fe depositada en ‘Son Vallenato’”.












